2022-07-06
Un nuevo informe analiza el poder de las narrativas positivas y los derechos digitales para apoyar el activismo en todo el mundo
París, 7 de julio de 2022 - La crítica sostenida y multifacética de la sociedad civil, y de los activistas en particular, por parte de un número creciente de regímenes políticos que se superan a sí mismos al poner en tela de juicio la legitimidad, la independencia y la credibilidad de las ONG y los actores cívicos que se movilizan en todo el mundo, representa una amenaza significativa y creciente.
Para contrarrestar esta tendencia, los activistas han emprendido un innovador trabajo de construcción de narrativas alternativas, desde los defensores de los derechos humanos en Pakistán y las radios comunitarias en Cabo Verde, hasta las organizaciones que piden transparencia en Nigeria y las iniciativas de tecnología para el bien en Taiwán.
"Las narrativas son una forma de poder que a lo largo de la historia se ha utilizado para concienciar y movilizar a la gente, pero también para desvincularla y dividirla. Si queremos encontrar un antídoto para la exacerbada polarización política que sacude a las sociedades de todo el mundo, hacer uso de narrativas más positivas puede ser el primer paso para empezar a sanar las divisiones", afirma Sarah Strack, directora de Forus.
El nuevo informe elaborado por Forus, una red mundial de organizaciones de la sociedad civil que representa a más de 22.000 ONG, recoge testimonios de 15 plataformas de ONG y examina cómo la difusión de narrativas dominantes y negativas, dirigidas especialmente a los activistas de derechos humanos y de género, así como a los defensores del medio ambiente, se utiliza para mantener ciertas ideas o conjuntos de relaciones de poder existentes.
"Historias favorables: Desarrollo de nuevas narrativas para la sociedad civil en un mundo transformado por la digitalización y la pandemia de la Covid-19", presentado durante el Foro Político de Alto Nivel de la ONU, examina en particular cómo los recientes desafíos y tendencias han funcionado como factores disruptivos en lo que respecta a la participación civil y política.
La investigación muestra ejemplos de 15 países que se enfrentan a estos problemas y tratan de transformarlos en oportunidades en sus diferentes contextos: Guatemala, Taiwán, Letonia, Bolivia, Paraguay, Corea del Sur, Pakistán, Cabo Verde, India, Nigeria, Colombia, Reino Unido, Uganda, Italia y África Occidental.
Desde la pandemia del COVID-19, las restricciones en línea han tenido un efecto escalofriante sobre quienes están en la vanguardia de la promoción de los derechos humanos y las libertades. Al mismo tiempo, la sociedad civil y sus comunidades están utilizando el ámbito digital para apoyar un cambio de poder y la descolonización de las actitudes tradicionales, mediante la comprensión de los nuevos avances tecnológicos y sus implicaciones para los derechos digitales y la equidad.
"La pandemia reveló los costes de la brecha digital; también debe ser el catalizador para cerrarla. Porque, ya sea que trabajemos en el cambio climático, en la ayuda a las catástrofes o en la defensa de los derechos humanos, el trabajo colectivo de la sociedad civil mundial depende de que seamos capaces de aprovechar plenamente el poder de Internet para organizarnos y llegar a quienes servimos. Podemos lograr el acceso universal si todos somos defensores de la equidad digital y trabajamos para conectar a las comunidades que han quedado al margen de la revolución digital", afirma Chris Worman, cofundador de Connect Humanity, que ha colaborado en el informe.
Como red dinámica y global, Forus hace un llamamiento a los donantes para que apoyen la creación de competencias tecnológicas entre los activistas, al tiempo que construyen narrativas alternativas más positivas, con el fin de crear un entorno en el que la sociedad civil pueda prosperar.
"Los donantes tienen un papel fundamental a la hora de permitir que la sociedad civil garantice las reformas normativas fundamentales que protegen el espacio cívico de las amenazas digitales urgentes y crecientes, y de desarrollar las competencias narrativas para construir una visión colectiva de los derechos humanos. Como donantes, tenemos que trabajar en consonancia y a escala para construir el poder cívico de los movimientos capaces de interrumpir y reformar la creciente securitización del espacio cívico", afirma James Savage, Director del Programa - Entorno propicio para los defensores de los derechos humanos en el Fund for Global Human Rights, quien escribió el prólogo del informe.
Para solicitar entrevistas: Forus international, Bibbi Abruzzini [email protected] y Sanaa Nadir [email protected]