2024-08-12
Movimiento prodemocrático en Bangladesh: Aumentan las graves violaciones de derechos humanos
Cientos de personas han muerto en Bangladesh tras violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas gubernamentales. Los disturbios, impulsados principalmente por movimientos juveniles, han degenerado en violencia generalizada. Ante esta situación, las organizaciones de la sociedad civil han hecho hincapié en que una sociedad democrática es un derecho humano, y esto abarca la libertad de reunión y de expresión.
¿Qué ha desencadenado las protestas?
Aproximadamente un tercio de los puestos de la función pública estaban reservados a familiares de veteranos de la guerra de independencia de Bangladesh. El prolongado resentimiento por el sistema de cuotas -considerado discriminatorio por muchos- desencadenó protestas pacíficas en junio. Luego, en julio, las universidades públicas de Bangladesh fueron escenario de una serie de paros de profesores y estudiantes por las nuevas reformas de las pensiones que, de aplicarse, implicarían deducciones salariales. Las protestas se convirtieron gradualmente en un movimiento de oposición más amplio, y las autoridades enviaron fuerzas de seguridad para reprimir a manifestantes y periodistas. En plena efervescencia, la primera ministra Sheikh Hasina ordenó el cierre de Internet y el toque de queda en todo el país, al tiempo que calificaba a los manifestantes de "terroristas que intentan desestabilizar el país".
El 5 de agosto, Sheikh Hasina, que había dirigido el país durante 15 años, huyó del país y dimitió. El 8 de agosto se formó un gobierno provisional dirigido por el premio Nobel Mohammad Yunus, pero las matanzas no han cesado, con mujeres y niños entre las víctimas y más de 2.500 detenciones. La situación sobre el terreno se ha vuelto volátil en medio del vacío de poder. En medio de todo esto, no se puede subestimar el papel fundamental que desempeñaron las protestas estudiantiles en el cambio de gobierno. Nahid Islam, líder estudiantil, explicó a Civicus que alzarse contra la opresión significaba aceptar ser secuestrada y torturada por agentes del gobierno, pero que todo merecía la pena.
Qurratal Ayen, becario de la Alianza para el Desarrollo de Asia, afirma que hay que animar a los jóvenes que desempeñaron un papel clave en la revolución:
"Hemos visto el poder de la juventud y la hemos aclamado. Ahora, esta generación tiene la oportunidad de dirigir Bangladesh hacia un futuro más democrático y estable".
Nahid Islam declaró además que "el gobierno interino debe ser honesto, imparcial, competente y patriótico".
Reacciones de la sociedad civil en la región
Las organizaciones de la sociedad civil de la región no han permanecido en silencio. La NGO Federation of Nepal (NFN), a través de un comunicado de prensa firmado por su presidente, Ram Prasad Subedi, y su secretario general, Arjun Bhattarai, ha pedido una resolución democrática:
"La Federación de ONG de Nepal condena profundamente las acciones del entonces gobierno de Hasina, que violaron los principios fundamentales de los derechos humanos esenciales para una sociedad democrática, incluida la libertad de expresión y la libertad de reunión pacífica. A la luz de estos acontecimientos, la NFN se hace eco de los urgentes llamamientos de los expertos de las Naciones Unidas, incluidos el Jefe de Derechos Humanos Volker Turk y la Relatora Especial Irene Khan, para que se lleve a cabo una investigación imparcial, independiente y transparente sobre las presuntas violaciones de los derechos humanos durante la represión de los manifestantes. NFN pide la formación de un gobierno de consenso nacional o el inicio de un proceso democrático para el traspaso de poderes".
Jamila Asanova, presidenta de la Asia Development Alliance también ha subrayado la importancia de encontrar una solución pacífica:
"Desgraciadamente, Bangladesh se encuentra actualmente en un periodo de vacío político. Ahora, más que nunca, es esencial que la nación se una en torno a los ideales democráticos y trabaje por un futuro estable".
La alianza, que también es una plataforma regional de Forus, también ha emitido una declaración pública en la que se lee parcialmente:
"Los recientes disturbios ya han causado trágicas pérdidas de vidas humanas, numerosos heridos y profundas divisiones en nuestra sociedad. Esta violencia debe terminar ahora para evitar más daños y allanar el camino para una resolución pacífica de la crisis actual".
La alianza también reclama
"1. Apoyo al liderazgo juvenil: La sociedad civil debe ofrecer orientación y tutoría a los líderes juveniles que han surgido de este movimiento. Su energía y visión son vitales, pero necesitarán el apoyo de defensores experimentados para canalizar sus esfuerzos hacia un compromiso político constructivo.
2. Defensa de una transición democrática: Debemos presionar para que se establezca un gobierno provisional transparente e integrador que represente a todos los segmentos de la sociedad. Este gobierno debe dar prioridad al restablecimiento de la ley y el orden, la salvaguarda de los derechos humanos y la preparación del país para unas elecciones justas y libres.
3. Vigilar las violaciones de los derechos humanos: La violencia que empañó las recientes protestas debe investigarse a fondo. Las organizaciones de la sociedad civil deben trabajar juntas para documentar estos incidentes y exigir la rendición de cuentas de los responsables del uso excesivo de la fuerza.
4. Promoción del diálogo inclusivo: Debe iniciarse un diálogo nacional en el que participen todas las partes interesadas -juventud, sociedad civil, partidos políticos y comunidades marginadas- para abordar los problemas subyacentes que han conducido a esta crisis.
5. Solidaridad internacional: Hacemos un llamamiento a la comunidad mundial de la sociedad civil para que acompañe al pueblo de Bangladesh en estos momentos críticos. La presión y el apoyo internacionales serán cruciales para garantizar que el país no se sume aún más en el caos y que se logre una resolución democrática.
6. Protección de las minorías de Bangladesh: En este periodo de inestabilidad, es crucial que garanticemos la protección de las minorías bangladeshíes, que pueden ser especialmente vulnerables en tiempos de agitación política y social. La sociedad civil debe abogar por la seguridad y los derechos de estas comunidades, asegurándose de que no son marginadas o atacadas en medio de la crisis actual".
Con el Premio Nobel Muhammad Yunus ahora en el país para dirigir el gobierno provisional, se han multiplicado los llamamientos en favor de una democracia real y el respeto estricto de los derechos humanos, y la sociedad civil mira al país con la esperanza de que el problema sea por fin historia.