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2026-01-19

Organizaciones feministas que defienden el espacio cívico en África Occidental

Cómo las redes de la sociedad civil luchan contra la reducción de las libertades

 

En toda África Occidental, el entorno propicio está sometido a una presión cada vez mayor, y las organizaciones feministas suelen estar en primera línea de esta lucha. A medida que los gobiernos imponen restricciones a la libertad de reunión, expresión y asociación, los grupos de la sociedad civil liderados por mujeres se ven obligados a desenvolverse en espacios cada vez más reducidos, al tiempo que siguen defendiendo la justicia de género, la rendición de cuentas y la participación democrática.

 

En este contexto, las organizaciones miembros de Forus y las plataformas nacionales de la sociedad civil están desempeñando un papel fundamental, no solo en la defensa del entorno propicio para la sociedad civil, sino también en la coordinación de la defensa feminista, la amplificación de las voces locales y el mantenimiento de la acción colectiva a través de las fronteras.

 

Restricciones estructurales a la acción cívica feminista

 

Las organizaciones feministas de toda la región se enfrentan a obstáculos persistentes: procedimientos administrativos restrictivos, autorización selectiva de las protestas y presiones informales que limitan la movilización pública. A estos retos se suma el acceso desigual a la financiación, ya que las iniciativas centradas en el género suelen quedar relegadas en favor de las prioridades humanitarias o de seguridad.

 

Las plataformas nacionales de la sociedad civil se han convertido cada vez más en intermediarios clave, conectando a las organizaciones feministas con los espacios políticos, la defensa regional y los mecanismos de solidaridad internacional.

 

Malí: defensa feminista en un contexto de inseguridad y transición

 

En Malí, la prolongada transición política y la inseguridad han reducido significativamente el espacio cívico. La Federation des Collectifs d’ONG du Mali (FECONG), miembro de Forus, ha documentado cómo la superposición de crisis ha debilitado el entorno operativo de las organizaciones feministas.

 

Según Ahmed Sekou Diallo, tesorero de la organización, las fuentes de financiación han cambiado drásticamente:

 

«La mayoría de los recursos disponibles se destinan ahora a la seguridad y la respuesta humanitaria. Las organizaciones feministas luchan por acceder a una financiación sostenible para la defensa y la participación en las políticas».

 

A pesar de estas limitaciones, las redes feministas siguen operando a través de la educación comunitaria, la movilización discreta y la defensa jurídica. Otros grupos, como la Coordination des Associations Féminines (CAFO), han mantenido el diálogo con las autoridades y han contribuido a avances legislativos, como la Ley 052 de Malí sobre la promoción de la igualdad de género.

 

La FECONG desempeña una función de coordinación al convocar a las organizaciones feministas, facilitar la formación en materia de defensa y garantizar que la justicia de género siga siendo visible en las agendas más amplias de la sociedad civil.

 

Senegal: tensiones políticas y participación selectiva

 

En Senegal, el espacio cívico sigue siendo relativamente abierto, pero cada vez más disputado.

 

El Conseil des ONG d’Appui au Développement (CONGAD), otro miembro de Forus, informa de crecientes restricciones a las manifestaciones públicas y de un mayor escrutinio de los actores de la sociedad civil durante los periodos de tensión política.

 

Según Malick Ndome, coordinador de programas del CONGAD:

 

«Las autoridades seleccionan cada vez más a los actores de la sociedad civil que son invitados a los espacios de consulta. Esto crea una división entre las organizaciones consideradas «aceptables» y las que se perciben como críticas».

 

Para las organizaciones feministas, estas dinámicas se entrecruzan con un persistente sesgo de género. La defensa de cuestiones como los derechos reproductivos, la representación política y la violencia de género se suele enmarcar como un tema socialmente delicado, lo que limita el acceso a los ámbitos de toma de decisiones.

 

El Conseil Sénégalais des Femmes, que colabora con el CONGAD, sigue presionando para lograr una gobernanza inclusiva y una mayor representación de las mujeres en las instituciones políticas, al tiempo que se enfrenta a las crecientes restricciones a la protesta y la expresión pública.

 

El poder colectivo a través de las redes de la sociedad civil

 

En ambos contextos, las plataformas miembros de Forus demuestran cómo la acción colectiva de la sociedad civil fortalece la defensa feminista. Al vincular a las organizaciones feministas con redes regionales, conocimientos jurídicos y espacios de defensa internacionales, plataformas como FECONG y CONGAD ayudan a transformar luchas aisladas en una influencia coordinada.

 

Estas redes contribuyen a:

 

  • Estrategias de defensa compartidas
  • El aprendizaje transfronterizo sobre la protección del espacio cívico
  • Un mayor compromiso con mecanismos regionales como la CEDEAO
  • Una mayor visibilidad de las voces feministas en los debates políticos internacionales

 

Defender el espacio cívico es defender la justicia de género

 

Las experiencias de las organizaciones feministas en Malí y Senegal ponen de relieve una realidad fundamental: el espacio cívico es una cuestión de género. Cuando las libertades se reducen, los movimientos de mujeres son los primeros afectados, pero también los más resistentes.

 

A través de la coordinación, la solidaridad y la defensa estratégica, los miembros de Forus y sus socios feministas continúan defendiendo el derecho a organizarse, expresarse y dar forma a la vida pública. Su trabajo subraya una lección fundamental para la región: proteger el entorno propicio no solo tiene que ver con la democracia, sino que es esencial para promover la justicia de género y el desarrollo inclusivo.

 

 

 

Este artículo se ha escrito como parte del programa de becas de periodismo de Forus. Más información aquí.