Forus

2024-11-11

Declaración sobre la evolución reciente de los presupuestos de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)

El mundo se enfrenta a una «crisis del desarrollo sostenible», marcada por la pesada carga de la deuda, una brecha cada vez mayor en la financiación del desarrollo y tensiones geopolíticas que dificultan nuestra capacidad para afrontar los acuciantes retos globales. Como red mundial de la sociedad civil, pedimos un sistema que responsabilice mutuamente a los países y garantice que la financiación del desarrollo llegue realmente a quienes más la necesitan.

 

Cincuenta años después de que los países del CAD se comprometieran a dedicar el 0,7% de su Renta Nacional Bruta (RNB) a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), la persistente infrafinanciación y la debilidad de los mecanismos de rendición de cuentas suscitan serias dudas sobre el compromiso de la comunidad mundial a la hora de satisfacer las necesidades de las poblaciones más vulnerables del mundo, especialmente en contextos frágiles y asolados por crisis.

 

Esta realidad contrasta fuertemente con los llamamientos urgentes de las NacionesUnidas a un aumento significativo de la AOD y las reiteradas, aunque a menudo vacías, declaraciones de varios jefes de Estado, entre ellos recientemente el presidente francés Emmanuel Macron. En determinadas regiones, tanto la cantidad como la calidad de dicha financiación para el desarrollo están disminuyendo. El informe AidWatch 2024 muestra una caída del 7,5% en la AOD total combinada de los Estados miembros de la UE. En 2023, veinte países redujeron la AOD como porcentaje de la RNB, lo que agrava los problemas en los Estados frágiles y las zonas afectadas por conflictos, donde la ayuda es más necesaria. Los principales donantes, como Francia y Alemania, han anunciado recortes significativos en sus presupuestos de ayuda, lo que ha provocado movimientos de la sociedad civil como #StopàlabaisseAPD - Stop Recortes AOD en Francia, que pide el fin de estas reducciones.

 

Además, una parte importante de la AOD se queda en los países donantes, y sólo una ínfima fracción beneficia a los Países Menos Adelantados (PMA) y a los Estados frágiles. Las implicaciones de retirarse de los compromisos de financiación del desarrollo, especialmente en contextos políticamente delicados, deben examinarse cuidadosamente. No sólo socava el progreso del desarrollo, sino también la paz, la estabilidad y la cooperación mundiales.

 

En la actualidad, una parte sustancial de la AOD está mal asignada, al servicio de los intereses comerciales y políticos de los países donantes y no de las necesidades económicas y sociales de las naciones receptoras. También preocupa cada vez más el uso de instrumentos que reorientan la AOD hacia las empresas en lugar de centrarse en abordar la pobreza y reducir las desigualdades. Una parte cada vez mayor de la AOD nunca sale de los países donantes, y ha surgido una tendencia preocupante en la que la AOD se utiliza cada vez más para financiar instrumentos del sector privado (ISP) que sirven a los intereses comerciales y geopolíticos de los países donantes en lugar de al desarrollo de los países receptores, por lo que sólo ofrecen beneficios muy limitados a las comunidades locales del Sur Global.

 

El informe AidWatch 2024 de Concord también pone de relieve la AOD inflada, donde más de 18.900 millones de euros notificados por los Estados miembros de la UE no cumplían los criterios básicos de elegibilidad del CAD-OCDE, inflando aún más las cifras de AOD al tiempo que no proporcionan un verdadero apoyo a las poblaciones vulnerables. Estos patrones sugieren que la financiación del desarrollo está siendo manipulada para servir a los intereses de los donantes, lo que reduce su eficacia a la hora de abordar los problemas fundamentales de la pobreza, la desigualdad y la fragilidad.

 

En el contexto del creciente uso de instrumentos del sector privado, debemos preguntarnos si la creciente dependencia de las ISP está realmente en consonancia con los principios de la eficacia del desarrollo. Al dar prioridad a los intereses comerciales, estos instrumentos corren el riesgo de privatizar servicios públicos esenciales, como se ha visto en sectores como la energía y la sanidad, lo que podría marginar aún más a quienes ya se enfrentan a retos económicos y sociales.

 

A la luz de estos retos, Forus -una red mundial de la sociedad civil que representa a más de 24.000 ONG- reclama las siguientes acciones:

  • Reinversión en AOD: Cumplir y superar el objetivo del 0,7% de la RNB debe convertirse en una prioridad urgente, especialmente en el contexto de crisis mundiales como los conflictos, el cambio climático y las emergencias humanitarias, como se subraya en recientes informes de la ONU.
  • Cambiar el poder por una AOD transparente e integradora: los procesos de toma de decisiones deben incluir a las comunidades locales, con un cambio hacia un apoyo más directo a la sociedad civil local. Abordar estos retos requiere no sólo movilizar recursos y reformar el sistema financiero internacional, sino también reforzar los enfoques feministas, ecológicos y decoloniales.
  • Reformas de la rendición de cuentas: Establecer marcos de rendición de cuentas mutua que defiendan los principios de eficacia del desarrollo tanto para los donantes como para los países receptores, garantizando que la AOD beneficie a aquellos a quienes debe servir.
  • Compromiso sostenido en Estados frágiles: En lugar de retirarse de los países debido a tensiones políticas, los donantes deben comprometerse a mantener el apoyo en las regiones afectadas por conflictos, donde se necesita con mayor urgencia.

  • Adaptación a un panorama de ayuda cambiante: A medida que evolucionan los modelos tradicionales de ayuda, incluso a través de iniciativas como el Portal Global de la UE, es esencial alinear estos proyectos con las necesidades genuinas de la sociedad civil local y de los directamente afectados en los países socios, y resistirse a las tendencias que priorizan las agendas geopolíticas.

  • Compromisos audaces: Los líderes tienen que predicar con el ejemplo, defendiendo acciones audaces y compromisos ambiciosos a la hora de convertir sus promesas en realidad.

Las próximas cumbres internacionales sobre la financiación del desarrollo, como la IV Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo y la V Cumbre de Finanzas en Común, ofrecen una oportunidad crucial para replantear la financiación del desarrollo y promover nuevas narrativas centradas en el desarrollo inclusivo y sostenible.