© NGO Forum on ABD

Forus

© Both Nomads/Forus

2025-06-25

Diez años de la Agenda 2030: ¿Pueden los exámenes nacionales voluntarios aún rescatar los ODS?

En 2015, los líderes mundiales respaldaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible con un compromiso firme: no dejar a nadie atrás. Diez años después, esa promesa se encuentra en una situación precaria.

 

El progreso se está estancando en muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  

 

A medida que la comunidad mundial entra en los últimos cinco años antes de la fecha límite de los ODS, el tiempo de los compromisos retóricos ha terminado. La rendición de cuentas es ahora la prueba de fuego de la credibilidad.

 

En el centro de esa prueba se encuentra el proceso de Examen Nacional Voluntario (ENV), el mecanismo a través del cual los países informan sobre sus avances hacia los ODS. 

 

Lanzadas con grandes esperanzas, las VNR estaban destinadas a ser catalizadoras del diálogo nacional, la armonización de políticas y la participación ciudadana. Sin embargo, una nueva revisión liderada por la sociedad civil, basada en ocho años de seguimiento independiente y un análisis de 366 VNR de 191 países, sugiere que el proceso ha quedado peligrosamente por debajo de las expectativas.

 

Lo positivo: dónde las ENV han abierto puertas 

 

A pesar de sus defectos estructurales, el proceso de los VNR ha aportado valor en algunos contextos. En países como Brasil, Honduras y la República Dominicana, ha ayudado a sacar a la luz cuestiones urgentes, desde la pobreza hasta la vulnerabilidad climática, y ha suscitado el debate público. Un puñado de gobiernos, entre ellos los de Indonesia, Colombia y Botsuana, han utilizado los VNR para armonizar las estrategias nacionales de desarrollo con los objetivos de los ODS.

 

Es alentador que los gobiernos locales estén dando un paso al frente cuando los esfuerzos nacionales flaquean. Se han elaborado más de 300 exámenes locales voluntarios (ELV) en todo el mundo, muchos de ellos en colaboración con la sociedad civil, lo que demuestra el potencial de la rendición de cuentas de abajo arriba.

 

La realidad: un sistema socavado por la debilidad

 

Sin embargo, estos éxitos son excepciones. En su mayor parte, el mecanismo mundial de los ENV sigue siendo simbólico, fragmentado y profundamente desigual. 

 

La participación sigue siendo voluntaria. Países importantes como Estados Unidos nunca han presentado una VNR, mientras que otros, como Haití o Myanmar, se han retirado. En algunos casos, los gobiernos reducen el alcance de los informes para evitar temas difíciles. La decisión de Colombia de centrarse únicamente en el ODS 2 en su revisión de 2024 es solo un ejemplo de la tendencia hacia la divulgación selectiva.

 

Peor aún, las voces de la sociedad civil a menudo quedan marginadas o directamente silenciadas. En Pakistán y Brasil, se excluyeron las contribuciones de la sociedad civil. En México, las restricciones legales suspendieron el diálogo público antes del VNR de 2024. En demasiados países, los procesos de consulta solo existen sobre el papel.

 

No hay supervisión independiente, ni revisión formal por pares, y el seguimiento es mínimo. Los informes paralelos o «destacados» elaborados por la sociedad civil, ricos en datos y análisis sobre el terreno, siguen estando estructuralmente excluidos de los espacios oficiales de las Naciones Unidas. 

 

El costo de la inacción

 

Estas brechas son importantes porque afectan al núcleo de la promesa de los ODS. Cuando los grupos que han sido históricamente marginados —pueblos indígenas, trabajadores informales, personas con discapacidad— son invisibles en los datos oficiales, también quedan excluidos de las soluciones. Cuando faltan datos desglosados por ingresos, género o geografía, el progreso sigue siendo meramente formal. 

 

Y cuando los gobiernos utilizan los VNR como herramientas de reputación en lugar de herramientas de rendición de cuentas, la credibilidad de toda la Agenda 2030 está en juego.

 

Lo que debe suceder ahora

 

Los próximos cinco años son el momento de la verdad para los ODS y el sistema de VNR debe reinventarse si se quiere que desempeñe un papel significativo en su consecución. 

 

Son necesarias cuatro reformas fundamentales que surgieron de nuestro último informe colaborativo con los miembros de Forus:

  • Hacer que las revisiones sean significativas. Se debe exigir a todos los países que presenten al menos dos VNR completos antes de 2030. Estos informes deben ser revisados por pares e incluir un análisis honesto de las compensaciones y las deficiencias en la implementación.
  • Elevar a la sociedad civil de observadora a cocreadora. Los Estados miembros de las Naciones Unidas deben reconocer formalmente los informes paralelos de la sociedad civil y los datos generados por los ciudadanos. Se debe disponer de financiación flexible para permitir la participación, especialmente en el Sur Global.
  • Cerrar la brecha de datos. La inversión en los sistemas estadísticos nacionales debe ir acompañada de esfuerzos participativos y comunitarios en materia de datos. Las revisiones voluntarias subnacionales (VSR) y las revisiones voluntarias regionales (VLR) deben institucionalizarse como herramientas complementarias.
  • Fortalecer la coherencia. Los VNR no deben ser informes independientes. Los gobiernos deben incorporar los compromisos de los ODS en sus presupuestos, marcos jurídicos e instituciones de supervisión, desde los parlamentos hasta los gobiernos locales y los tribunales. 

 

Una llamada final para despertar 

 

El mecanismo VNR se encuentra en una encrucijada. Sin una reforma estructural, seguirá siendo un ritual de información desconectado de la realidad y carente de consecuencias. 

 

La sociedad civil no espera. En todas las regiones, los movimientos se están movilizando para reclamar responsabilidades, documentar el progreso sobre el terreno y presionar por una mayor transparencia. Lo que está menos claro es si los gobiernos, los donantes y el sistema de las Naciones Unidas están dispuestos a hacerles frente. 

 

Diez años después, el mundo debe preguntarse: ¿los VRN seguirán siendo documentos pulidos archivados en los archivos de la ONU o se convertirán en modelos para la acción? 

 

El futuro de los ODS puede depender de la respuesta. 

 

Para obtener más información, lea nuestro informe completo que se presentará en el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas.