©Sebastian Barros/Forus
2024-02-21
#UNmute: Más de 350 organizaciones de la sociedad civil piden una inclusión real en las negociaciones de la Cumbre del Futuro de la ONU
Nueva York, 21 de febrero de 2024 - Una coalición de más de 350 organizaciones de la sociedad civil que forman parte de la iniciativa #UNmute, compartieron sus preocupaciones sobre los actuales mecanismos de participación de la sociedad civil en la ONU - en particular a la luz de la próxima Cumbre del Futuro.
En el centro de la formulación de políticas mundiales, las organizaciones de la sociedad civil han sido consideradas durante mucho tiempo como las portadoras de la antorcha de la defensa popular y las que transmiten los mensajes de las comunidades de todo el mundo. La sociedad civil ha cambiado el mundo en que vivimos, luchando contra la discriminación, garantizando el derecho de voto a las mujeres, concienciando sobre los problemas medioambientales, estando a la vanguardia de la ayuda humanitaria y abogando por la equidad y la aceptación. El impacto de la sociedad civil es innegable, pero cada vez más cuestionado por las narrativas negativas, los riesgos para su seguridad y el acceso limitado a los espacios de toma de decisiones. Silenciar o excluir esta voz es silenciar las necesidades y aspiraciones colectivas de millones de personas en todo el mundo.
A escala nacional, se han intensificado los ataques contra el espacio cívico y las libertades democráticas. La nueva legislación limita la capacidad de la sociedad civil para participar en actividades de incidencia política. La colaboración internacional entre redes de la sociedad civil, movimientos sociales y activistas es cada vez más criticada, penalizada y criminalizada. Lamentablemente, esta situación se repite a escala mundial.
A medida que nos acercamos a la Cumbre del Futuro, fijada para reorientar nuestro rumbo hacia un futuro más eficaz y equitativo, se observa una preocupante deriva de la colaboración a la restricción en la relación entre la ONU, los Estados miembros en sus contextos nacionales y locales, y la sociedad civil. Durante varios años, las voces de la sociedad civil se han encontrado en la periferia, con retos que van desde el acceso limitado a sesiones clave de la ONU, como la Asamblea General, hasta la participación restrictiva en otros foros clave, como el Foro Político de Alto Nivel, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), la Conferencia de las Partes (COP) y el Foro para la Gobernanza de Internet. De hecho, el sistema actual contrasta con los procesos anteriores de la ONU y no cumple el compromiso declarado de la ONU ni las buenas prácticas anteriores en materia de inclusividad, tal y como escribió el Secretario General de la ONU, António Guterres, en Nuestra Agenda Común.
"Para los activistas de la sociedad civil y los defensores de los derechos humanos que se enfrentan a la represión a escala nacional, el espacio de la ONU es muy importante. La ONU se abrió desde la década de 1990. Por ejemplo, fue posible contribuir al desarrollo de la Agenda 2030 en consultas nacionales, reuniones regionales y como parte del Grupo de Trabajo Abierto en Nueva York. Hace una década no se nos excluía. Por lo tanto, nos decepciona que esto ocurra ahora. Debilitará la Cumbre del Futuro", afirma Ingo Ritz, Director de Global Call to Action against Poverty.
A pesar de los esfuerzos por promover la inclusión y el compromiso sobre el papel, en la práctica las organizaciones de la sociedad civil se enfrentan con frecuencia a la falta de acceso a la información y a los recursos, a oportunidades limitadas para participar en los procesos de toma de decisiones, así como a la exclusión de reuniones y eventos clave, a un aumento de las represalias, a la discriminación, al acoso y a vías insuficientes para realizar aportaciones en los debates políticos. El tiempo corre, y la integración de la sociedad civil en el seno de la ONU no sólo es beneficiosa, sino esencial.
Jyotsna Mohan Singh, representante de la Asia Development Alliance (Alianza Asiática para el Desarrollo), señala que "a lo largo de los años, hemos visto cómo la ONU abría sus puertas a la sociedad civil, pero últimamente esas puertas parecen estar cerrándose ligeramente. Una colaboración más estrecha no sólo es deseable, sino necesaria. Colaborar con la ONU no debería ser un laberinto en el que sólo unos pocos conocen el camino. Necesitamos procesos transparentes e inclusivos que no marginen a ninguna organización de la sociedad civil por su tamaño u origen. La sociedad civil ve en la ONU un faro de esperanza, una plataforma para la cooperación mundial, donde se escuchan las voces de los marginados y las aspiraciones de la humanidad, que conduce a un mundo de igualdad, sostenibilidad y paz verdadera".
Más de 350 organizaciones de la sociedad civil que forman parte de la iniciativa #UNmute se han unido para hacer un llamamiento conjunto a la inclusión y la participación en el proceso preparatorio de la próxima Cumbre del Futuro. El colectivo, que abarca un amplio espectro de la sociedad civil mundial e incluye a Civicus, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Forus, la Fundación de las Naciones Unidas, la Coalición por la ONU que necesitamos, World Vision International, Greenpeace y Global Focus, entre muchas otras, ha dirigido una declaración en la que presiona a figuras clave de las Naciones Unidas.
"Desde las calles hasta los pasillos de la ONU, somos testigos de la alarmante y continua reducción del espacio para la sociedad civil y los defensores de los derechos. Con el objetivo de restaurar la confianza y preparar a la ONU para el futuro, la voz de la sociedad civil debe ser clave para la Cumbre del Futuro. Para ello es necesario que los Estados miembros apoyen y promuevan el papel único de la sociedad civil, especialmente de las comunidades históricamente marginadas e infrarrepresentadas y de los movimientos sociales y activistas informales, desde Nueva York hasta Nairobi. La ONU es para el 'nosotros', es para la gente, y en su confianza debe basarse el éxito de la Cumbre del Futuro", afirma la Directora de Global Focus, Mette Müller Kristensen.
Lo que hay que cambiar
El papel de la sociedad civil no puede limitarse a ser reconocido, sino que debe reforzarse activamente y situarse en el centro de la gobernanza mundial, que es donde debe estar. Tenemos que fomentar la confianza, en lugar de erosionarla. El éxito de la Cumbre del Futuro debe medirse en función de sus resultados para las personas, de forma inclusiva y significativa. Pedimos que se tomen medidas inmediatas, como el establecimiento de plataformas inclusivas de participación, la designación de puestos para los Grupos Principales y otras Partes Interesadas (MGoS por sus siglas en inglés) y los representantes de la sociedad civil en todas las fases de la Cumbre del Futuro, y una revisión exhaustiva de la participación de la sociedad civil en los procesos de las Naciones Unidas. Estas medidas pretenden democratizar la representación, garantizando que todas las voces y perspectivas estén representadas por igual en los diálogos internacionales, lo que desgraciadamente no ocurre en la actualidad.
En palabras de Mavalow Christelle Kalhoule, líder de la sociedad civil y Presidenta de Forus y SPONG, la red de ONG de Burkina Faso: "En un mundo cada vez más impulsado por la tecnología, muchos de nuestros colegas de regiones infrarrepresentadas se encuentran mudos, no por falta de pasión o conocimientos, sino por la brecha digital y la falta de recursos y acceso. Para defender realmente las voces globales, tenemos que salvar esta brecha y garantizar que la sociedad civil dispone de las herramientas y el apoyo que necesita para participar de forma significativa en los procesos políticos y amplificar las voces de las innumerables comunidades y ONG a las que representa. La participación de la sociedad civil debe simplificarse y facilitarse; también se trata de una voluntad política real. El verdadero progreso en el marco de las Naciones Unidas depende de la inclusión real de la sociedad civil. Toda decisión que se tome sin su participación corre el riesgo de perder el latido de las comunidades a las que servimos. El propósito de la iniciativa UNmute no es alzar unas pocas voces, sino garantizar que el coro de la sociedad civil se escuche alto y claro en cada reunión de las Naciones Unidas."