Forus

2023-10-24

UNmute La sociedad civil: amplificar las voces de la sociedad civil para un futuro más fuerte de la ONU

Ante los acuciantes retos mundiales, el poder y el potencial de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) siguen siendo esenciales para la eficacia de las Naciones Unidas. La sociedad civil siempre ha estado en la vanguardia del cambio global significativo. Desde ayudar a erradicar la viruela y la polio sobre el terreno hasta forjar acuerdos históricos sobre desarrollo sostenible y cambio climático, el impacto de las OSC es innegable. Sin embargo, a medida que nos acercamos al ecuador de la Agenda 2030, se observa una preocupante deriva de colaboración a restricción en la relación entre la ONU y la sociedad civil.

 

Estamos totalmente de acuerdo con el énfasis puesto por el Secretario General de la ONU, António Guterres, en el papel indispensable de la sociedad civil. Sus recientes intervenciones en la Asamblea General, incluida la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Cumbre sobre la Ambición Climática, han afirmado la necesidad de un esfuerzo integrado. Sin embargo, durante varios años, las voces de la sociedad civil se han encontrado en la periferia, con retos que van desde el acceso limitado en sesiones clave de la ONU, como la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General, hasta la participación restrictiva en otros foros clave de la ONU, como el Foro Político de Alto Nivel, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) y el Foro sobre la Gobernanza de Internet, que concluyó la semana pasada.

 

Por cuarto año consecutivo, en el marco de la iniciativa #UNmute, una coalición de la sociedad civil ha expresado su preocupación por estos problemas persistentes. Una carta conjunta, firmada por Access Now, Acción para el Desarrollo Sostenible, Amnistía Internacional, CIVICUS, Sociedad Civil para el Desarrollo (CISU), Democracia sin Fronteras, Forus, Global Focus, Greenpeace Internacional, Human Rights Watch, Oxfam Internacional, TAP Network y UNA-UK, pone de relieve las flagrantes disparidades de acceso y espacio entre las ONG y el personal de la ONU o los delegados gubernamentales. Subraya la necesidad de pasar de un reconocimiento simbólico a una participación activa y equitativa.

 

Ahora que nos enfrentamos a urgentes retos mundiales, es más que nunca el momento de aprovechar el potencial sin explotar de las OSC para que la ONU sea más eficaz.

 

Acceso a la ONU: Los obstáculos

 

En el corazón de la formulación de políticas mundiales, las OSC han sido consideradas durante mucho tiempo como campeonas de la defensa popular. El papel central que desempeñaron en la elaboración de la Agenda 2030 es prueba de su influencia. Han defendido la interconexión de los objetivos mundiales y han abogado por indicadores tangibles para supervisar los avances. Sin embargo, a medida que el mundo cambia, estas mismas organizaciones se enfrentan a un laberinto de desafíos en los pasillos de la ONU.

 

Las OSC suelen preocuparse por las incoherencias en el acceso a la vasta infraestructura de la ONU. Los procesos parecen asimétricos, favoreciendo a algunos grupos y marginando a otros. Esta ambigüedad operativa afecta a la eficacia de las OSC y a su capacidad para trabajar sin problemas con otras partes interesadas. El acceso, o la flagrante falta del mismo, sigue siendo una de las principales preocupaciones.

 

Este año, mientras los líderes mundiales y los delegados de la élite acudían en masa a la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, los representantes de las OSC, los mismos defensores de las realidades sobre el terreno, a menudo se encontraban en la periferia, su participación se limitaba a un "fin de semana de acción sobre los ODS" desconectado de la agenda oficial y encerrado en una burbuja entre partes interesadas externas, con un compromiso casi nulo con los gobiernos y los delegados de los países.

 

Muy a menudo, la representación de las OSC fue esporádica, limitada por la burocracia y eclipsada por actores estatales de alto nivel. La última sesión de la AGNU ilustró esta disparidad, con las OSC compitiendo por unos pases limitados a un acto concreto en medio de un mar de privilegiadas insignias gubernamentales.


Al presentar la perspectiva asiática, Jyotsna Mohan Singh, representante de Asia Development Alliance, señala que "a lo largo de los años, hemos visto cómo la ONU abría sus puertas a la sociedad civil, pero últimamente esas puertas parecen estar cerrándose ligeramente. Una colaboración más estrecha no sólo es deseable, sino necesaria. Colaborar con la ONU no debería ser un laberinto en el que sólo unos pocos conocen el camino. Necesitamos procesos transparentes e inclusivos que no marginen a ninguna OSC por su tamaño u origen. La sociedad civil ve en la ONU un faro de esperanza, una plataforma para la cooperación mundial, donde se escuchan las voces de los marginados y las aspiraciones de la humanidad, que conducen a un mundo de igualdad, sostenibilidad y paz verdadera."

 

El acceso a la ONU se ve influido no sólo por el comportamiento de los Estados miembros y las modalidades definidas, sino también por la disponibilidad de información sobre oportunidades relevantes, la capacidad de priorizar el compromiso y los recursos necesarios para desplazarse a los centros clave de defensa y toma de decisiones. Por ejemplo, el Servicio Internacional para los Derechos Humanos (SIDH) ha publicado un informe en el que pone de relieve las dificultades a las que se enfrentan los defensores de los derechos humanos para acceder a los órganos y procesos de la ONU y cooperar con ellos. El informe destaca casos de intimidación, restricciones y represalias que limitan el espacio de actuación de la sociedad civil en el seno de las Naciones Unidas.


Crear un entorno propicio para la sociedad civil, tanto a nivel nacional como de la ONU, es esencial para permitir la participación y hacer de la sociedad civil un socio integrado.


Pero los retos no se detienen a las puertas de la sede de la ONU. En todo el mundo, el espacio cívico para estas organizaciones es limitado. Los gobiernos, al tiempo que proclaman abiertamente su apoyo a las libertades civiles, restringen cada vez más esos mismos derechos, con un recrudecimiento de los casos de represalias contra quienes cooperan con las Naciones Unidas.

 

Hablando de la situación en su país, Zia Ur Rehman, Coordinador Nacional de la Pakistan Development Alliance, explica que "en Pakistán, estamos experimentando de primera mano la urgencia de transformar los acuerdos mundiales en acciones locales. Aunque hemos ratificado marcos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y los ODS, su verdadera transformación en políticas locales sigue siendo difícil. Nuestro reciente Observatorio del Espacio Cívico en Pakistán ofrece un panorama desolador del panorama cívico actual. Los defensores de los derechos civiles, limitados por los desafíos o forzados a la autocensura, navegan por un paisaje en el que la libertad de expresión, reunión y participación pública están continuamente amenazadas. Estas realidades subrayan la importancia vital de que las Naciones Unidas reconozcan y amplifiquen voces de la sociedad civil como la nuestra. Como Presidente Nacional de la Pakistan Development Alliance, me hago eco del sentir de muchos en nuestro país y en todo el mundo: si la ONU se toma en serio la creación de armonía y crecimiento globales, debe garantizar que las voces de las naciones que se enfrentan a estos retos no sólo se escuchen, sino que se integren activamente en el proceso de toma de decisiones. No se trata sólo de un llamamiento local, sino de un imperativo mundial. Como subraya nuestra campaña, ha llegado el momento de amplificar y comprometer a la sociedad civil en las Naciones Unidas. La sociedad civil siempre ha contribuido a las agendas y procesos globales de la ONU, como los ODS, pero su papel en los procesos de toma de decisiones y rendición de cuentas es simbólico, queremos posiciones dignas en los órganos de toma de decisiones de la ONU."

 

La era digital complica aún más esta dinámica. El mundo post-COVID, a pesar de sus avances tecnológicos, ha puesto de manifiesto una marcada brecha digital. Las OSC, especialmente las de regiones infrarrepresentadas, se enfrentan a esta disparidad y a menudo luchan por hacer oír su voz en los foros virtuales.


Esta yuxtaposición de la influencia histórica de las OSC y sus retos contemporáneos resuena tanto más cuanto que el Secretario General de la ONU, António Guterres, insiste en la necesidad de su participación activa. Queda por ver si finalmente se salvará el abismo entre el elogio y la colaboración.

 

Ampliar la sociedad civil: Nuestra visión del cambio

 

Imaginamos un futuro en el que el papel de las OSC no sólo se reconozca, sino que se refuerce activamente. Como se señala en las recomendaciones de UNmute para la sociedad civil, apoyadas por 52 Estados y más de 300 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, pedimos que se ponga fin al atolladero burocrático que a menudo ahoga la participación de las OSC en reuniones cruciales de la ONU, facilitando procesos para la participación directa y el compromiso de los actores de la sociedad civil en reuniones clave de la ONU, no en actos "marginales", sino como parte de cumbres y actos oficiales.

 

En palabras de Mavalow Christelle Kalhoule, líder de la sociedad civil y Presidenta de Forus y SPONG, la red de ONG de Burkina Faso: "En un mundo cada vez más impulsado por la tecnología, muchos de nuestros colegas de regiones infrarrepresentadas se encuentran mudos, no por falta de pasión o conocimientos, sino por la brecha digital y la falta de recursos y acceso. Para defender realmente las voces globales, tenemos que salvar esta brecha y garantizar que la sociedad civil dispone de las herramientas y el apoyo que necesita para participar de forma significativa en los procesos políticos y amplificar las voces de las innumerables comunidades y ONG a las que representa. La participación de la sociedad civil debe simplificarse y facilitarse; también se trata de una voluntad política real. Un auténtico progreso en el marco de las Naciones Unidas depende de la inclusión real de la sociedad civil. Toda decisión que se tome sin su participación corre el riesgo de perder el latido de las comunidades a las que servimos. La sociedad civil hace más que representar agendas organizativas; es la voz amplificada de las comunidades; se hace eco de sus esperanzas, necesidades y aspiraciones. Silenciar o excluir esta voz es silenciar las aspiraciones colectivas de millones de personas en todo el mundo. El propósito de la iniciativa UNmute no es alzar unas pocas voces, sino garantizar que el coro de la sociedad civil se escuche alto y claro en cada reunión de las Naciones Unidas".

 

El nombramiento de un enviado especial de la ONU para la sociedad civil sería un paso adelante inmediato. Esta persona actuaría como canal directo entre las OSC y la ONU, garantizando que las voces de la sociedad civil no sólo se oigan, sino que se integren en los procesos de toma de decisiones.

 

Las actuales ambiciones de reforma institucional de la ONU ofrecen una oportunidad de oro. Esta fase de introspección representa un momento crucial para integrar a la sociedad civil en el corazón de sus futuros esfuerzos, garantizando que su voz y su experiencia permanezcan en el centro del diálogo sobre la reforma.

 

Además, dada la brecha digital y la desigualdad de oportunidades para viajar que sufren muchas OSC, sobre todo las radicadas en la mayoría global, es vital establecer mecanismos de participación virtual y presencial. A medida que el mundo sigue adaptándose a las realidades de las operaciones pospandémicas, la inclusividad debe estar en el primer plano de las colaboraciones entre la ONU y las OSC.

 

El tiempo corre y, en nuestra búsqueda de un futuro próspero y sostenible, la integración de las OSC en el seno de la ONU no sólo es beneficiosa, sino esencial.

 

El papel de la sociedad civil es esencial para alcanzar la visión de las Naciones Unidas. No sólo defendemos nuestra voz, sino también la de los millones de personas a las que representamos. A medida que impulsamos cambios significativos, nos unimos para instar a la comunidad mundial a que amplifique la voz de la sociedad civil.