Forus

2026-07-10

Más allá de 2030: análisis de las opciones para el futuro del desarrollo sostenible

Mientras continúa en Nueva York el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2026, una pregunta resulta cada vez más difícil de aplazar: ¿cómo debería ser la cooperación internacional para el desarrollo sostenible después de 2030?

 

La respuesta aún no está clara, y precisamente por eso es importante mantener este debate desde ahora.

 

Con menos de cinco años para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la prioridad debe seguir siendo acelerar su implementación. El mundo todavía está lejos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y cualquier conversación sobre el futuro debe reforzar, y no sustituir, la acción urgente antes de 2030.

 

Pero el futuro ya está empezando a tomar forma.

 

Las señales políticas, los supuestos, las alianzas y las narrativas que influirán en lo que venga después de 2030 ya están comenzando a surgir: en Nueva York, en los espacios regionales, en las capitales nacionales, en las redes de la sociedad civil, en los centros de pensamiento, en el ámbito académico y en todo el Sistema de las Naciones Unidas. Cuando comiencen las negociaciones formales, es posible que muchos de los términos del debate ya estén definidos.

 

Por ello, es necesario iniciar desde ahora una reflexión temprana, rigurosa y colectiva.

 

La Visión Post-2030 de Forus: qué defender, exigir y rechazar  

 

Con ese objetivo Forus presentó a comienzos de este año su Visión Post-2030.

 

La Visión no pretende cerrar el debate. Constituye la contribución de la sociedad civil a una conversación más amplia, organizada en torno a aquello que los miembros de Forus consideran que debe defenderse, exigirse y rechazarse mientras la comunidad internacional mira hacia el futuro.

 

Forus defiende la promesa universal y basada en los derechos humanos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Exige que se aborden las deficiencias en la implementación de la Agenda actual, entre ellas las brechas de financiación, la débil rendición de cuentas, la insuficiente territorialización de los ODS y la participación desigual. Asimismo, rechaza aquellas propuestas que, en nombre de la conveniencia política, debiliten la ambición, los derechos humanos, el espacio cívico o la rendición de cuentas.

 

Una mesa redonda para identificar las opciones de futuro

 

El 9 de julio, durante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (FPAN), Forus participó en un diálogo informal de mesa redonda titulado «Caminos más allá de 2030: identificar opciones, presiones y posibilidades para un futuro marco mundial de desarrollo sostenible», organizado por el Grupo Independiente de Reflexión sobre los Caminos más allá de 2030.

 

La mesa redonda reunió a organizaciones y personas expertas de todo el ámbito del desarrollo sostenible para reflexionar sobre los posibles escenarios futuros. El objetivo no era defender una única opción, lanzar una campaña ni negociar un nuevo marco internacional, sino contribuir a hacer más visibles las decisiones que deberán tomarse: qué podría ocurrir, qué permitirían los distintos escenarios, qué riesgos implicarían y qué condiciones serían necesarias para que futuros acuerdos funcionen en la práctica.

 

El Grupo Independiente de Reflexión sobre los Caminos más allá de 2030 reúne a especialistas y colaboradores que participan a título personal, aportando su experiencia en el sistema multilateral de desarrollo sostenible. Sus integrantes proceden de diferentes instituciones y ámbitos de especialización, lo que favorece un análisis independiente e interdisciplinario.

 

El Libro Blanco: cuatro familias de vías de acción  

 

Como parte de este trabajo, el grupo está elaborando un Libro Blanco sobre los caminos hacia el período posterior a 2030, cuya publicación está prevista para finales de 2026. El documento ofrecerá un análisis comparativo de los posibles escenarios, sus ventajas y desventajas, las dinámicas políticas, los riesgos y las condiciones necesarias para implementar futuros mecanismos mundiales de cooperación para el desarrollo sostenible. Su objetivo es servir como un recurso práctico para los Estados Miembros de las Naciones Unidas, el Sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil y otros actores interesados mientras preparan las decisiones que deberán adoptarse.

 

El Libro Blanco no parte de la premisa de que el período posterior a 2030 deba estar regido por un único marco sucesor. Tampoco propone un modelo institucional preferido. En cambio, identifica cuatro grandes familias de escenarios:

  • Continuidad: mantener los ODS como principal punto de referencia mundial, con un rediseño limitado.    

  • Recalibración: conservar la arquitectura actual, introduciendo ajustes en la financiación, la rendición de cuentas, los mecanismos de seguimiento o determinadas prioridades.

  • Recomposición o transformación: replantear de forma más profunda la arquitectura del desarrollo, organizándola en torno a nuevos enfoques, como el bienestar, la resiliencia, los bienes públicos mundiales u otros modelos

  • Contracción o fragmentación: una agenda común más limitada, una coordinación internacional más débil o una mayor diversidad de marcos regionales, nacionales o temáticos.

Estos escenarios no constituyen predicciones ni son mutuamente excluyentes. El resultado futuro podría combinar elementos de varios de ellos: continuidad en el lenguaje, recalibración de los mecanismos de implementación, recomposición o transformación en determinados ámbitos y contracción o fragmentación allí donde el consenso político se debilite.  

 

La cuestión de fondo detrás de los escenarios

 

Esto es lo que hace que el momento actual sea tan importante.  

 

La cuestión no es simplemente si los ODS deben prorrogarse, actualizarse o sustituirse. La cuestión de fondo es qué tipo de cooperación internacional será necesaria para afrontar los desafíos que se han intensificado desde 2015: el endeudamiento, la crisis climática, los conflictos, la desigualdad, los cambios demográficos, la transformación digital, la inteligencia artificial, la pérdida de confianza en las instituciones y las crecientes presiones sobre el multilateralismo.

 

El debate de la mesa redonda reflejó esta complejidad.  

 

Las personas participantes señalaron que el contexto mundial es muy distinto del que permitió la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El respaldo al multilateralismo ya no puede darse por sentado.

 

El propio Sistema de las Naciones Unidas afronta presiones financieras y políticas. La financiación para el desarrollo está disminuyendo. Algunos gobiernos cuestionan cada vez más abiertamente los ODS o el papel de la cooperación internacional. Al mismo tiempo, numerosos países y actores siguen considerando que los marcos de cooperación colectiva son indispensables para afrontar los desafíos transfronterizos y los riesgos compartidos para el desarrollo.

 

También se advirtió contra la idealización del proceso de 2015. La adopción de los ODS fue un importante logro político, pero no fue sencilla. Requirió compromisos, construcción de alianzas, memoria institucional, una amplia participación y un cuidadoso diseño del proceso. Los debates sobre el futuro deberán aprender de esa experiencia, en lugar de intentar reproducirla sin más.

 

Uno de los temas centrales fue la diferencia entre la viabilidad política y la viabilidad operativa.

 

Un posible escenario puede ser fácil de acordar políticamente, pero producir pocos cambios en la práctica. Otro puede ser ambicioso y conceptualmente sólido, pero difícil de financiar, gobernar o implementar en contextos nacionales muy diversos. Por ello, cualquier futuro marco internacional debe evaluarse no solo por su capacidad para ser negociado, sino también por su capacidad para funcionar una vez adoptado.

 

¿Podrá financiarse? ¿Podrá apoyar la implementación a escala nacional y local? ¿Favorecerá la rendición de cuentas y la corrección del rumbo, en lugar de limitarse a la presentación de informes? ¿Funcionará en contextos políticos e institucionales diferentes? ¿Ayudará a gobiernos, comunidades y socios a tomar mejores decisiones? ¿Permitirá sostener la cooperación en un mundo cada vez más fragmentado?

 

El papel de Forus: conectar los debates globales con las realidades locales  

 

La contribución de Forus a esta reflexión colectiva está marcada por su papel como red mundial de plataformas nacionales de organizaciones no gubernamentales y coaliciones regionales, que conecta a más de 24.000 organizaciones de la sociedad civil de distintas regiones.

 

Esta posición proporciona a Forus una perspectiva específica: el vínculo entre los debates internacionales sobre políticas públicas y las realidades nacionales, regionales y locales donde se implementan los compromisos de desarrollo sostenible. Cualquier futuro marco mundial deberá contar con legitimidad política, capacidad institucional y apropiación por parte de los actores más allá de Nueva York. También deberá estar conectado con quienes transforman los compromisos internacionales en planes nacionales, prioridades locales, mecanismos de rendición de cuentas, iniciativas comunitarias y alianzas entre distintos sectores.

 

Forus se complace en formar parte de este esfuerzo porque el futuro del desarrollo sostenible no puede prepararse desde una única perspectiva. Será necesario que los Estados Miembros de las Naciones Unidas, las entidades del Sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil, los gobiernos locales y regionales, el mundo académico, los centros de pensamiento, las fundaciones, los socios para el desarrollo y las comunidades reflexionen conjuntamente sobre lo que ha funcionado, lo que no ha funcionado y lo que debe diseñarse de manera diferente.

 

¿Qué viene ahora?    

 

La mesa redonda celebrada durante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible no pretendía ofrecer conclusiones definitivas. Fue un espacio para comprender el contexto político y dar sentido a los retos que se avecinan.

 

Permitió evaluar si el marco de escenarios propuesto resulta útil y planteó cuestiones fundamentales: quién debería impulsar el proceso, cómo comunicar el valor de un marco internacional común, cómo evitar la fragmentación, cómo vincular los futuros debates con los planes nacionales y cómo garantizar que la próxima etapa del desarrollo sostenible no solo pueda negociarse, sino también llevarse a la práctica.

 

Este diálogo continuará durante el Foro y más allá de él.

 

El 16 de julio, Forus organizará un evento paralelo titulado «Hacia 2030 y más allá: lo que la sociedad civil defiende, exige y rechaza», junto con la Campaña Mundial contra la Pobreza (GCAP), Acción para el Desarrollo Sostenible, la Coalición por las Naciones Unidas que Necesitamos, la Red TAP (Transparencia, Rendición de Cuentas y Participación) y el Instituto Starling.

 

El encuentro se basará en la Visión Post-2030 de Forus y reunirá a distintos socios para reflexionar sobre los principios, las reformas y las lecciones que deberían orientar la futura cooperación para el desarrollo sostenible de cara a la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2027.

 

El camino más allá de 2030 sigue abierto

 

Ese margen de apertura representa una oportunidad, pero solo si la comunidad internacional sabe aprovechar este momento.

 

La tarea ahora no consiste en apresurarse a diseñar un nuevo marco internacional ni en asumir que el actual puede simplemente prolongarse sin cambios. La verdadera tarea consiste en comprender con suficiente anticipación las decisiones que deberán tomarse para poder elegir mejor.

 

Forus seguirá contribuyendo a este esfuerzo colectivo llevando la experiencia de las plataformas nacionales, las coaliciones regionales y sus organizaciones asociadas de la sociedad civil al diálogo con otros procesos de reflexión multiparticipativos.

 

Porque el futuro del desarrollo sostenible no dependerá únicamente de lo que se acuerde después de 2030.

 

Dependerá de la capacidad del mundo para aprender honestamente de la experiencia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), preservar lo que sigue siendo esencial, corregir aquello que no ha funcionado y construir mecanismos de cooperación que sean creíbles, inclusivos y capaces de mejorar la vida de las personas.

 

Esta reflexión se basa en otros trabajos recientes de Forus. A principios de este año, la red publicó su informe sobre Cooperación Sur-Sur y triangular titulado "Una cooperación que funciona" que documenta cómo organizaciones de la sociedad civil de distintas regiones utilizan estas modalidades de cooperación para fortalecer la implementación de los ODS sobre el terreno. Junto con él, la "Visión post-2030" de Forus expone aquello que los miembros de la red consideran que debe defenderse, exigirse y rechazarse mientras la comunidad internacional prepara la siguiente etapa de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.