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(c) Kojo Kwarteng

2026-03-01

Acoso digital y desinformación en África Occidental: cómo los ataques en línea están reduciendo el entorno propicio en Malí, Burkina Faso y Níger

Introducción

 

El entorno propicio en Malí, Burkina Faso y Níger se encuentra sometido a una presión cada vez mayor. En medio de crisis de seguridad, transiciones políticas y una influencia militar cada vez mayor, los defensores de los derechos humanos, los periodistas y los activistas digitales son cada vez más blanco de ataques, no solo fuera de Internet, sino también en la red.

 

Para las mujeres y los jóvenes activistas en particular, la esfera digital se ha convertido en un campo de batalla paradójico. Las plataformas de redes sociales sirven como potentes megáfonos capaces de eludir la censura estatal, pero también funcionan como tribunales en la sombra donde el acoso, la violencia de género y la desinformación están muy extendidos.

 

En todo el Sahel, la ciberviolencia, la represión digital por motivos políticos y las campañas coordinadas de desinformación están convergiendo para restringir el espacio cívico en línea y silenciar la disidencia.

 

 

Burkina Faso: el acoso cibernético como una amenaza creciente

 

En Burkina Faso, las plataformas digitales han creado nuevas oportunidades para la participación ciudadana, pero también nuevos riesgos en el Sahel.

 

Una encuesta nacional reveló que 300 mujeres y niñas respondieron a preguntas sobre el acoso digital, lo que pone de relieve la magnitud del problema.

 

La Brigada Central de Lucha contra la Ciberdelincuencia (BCLCC) del Gobierno registró 51 casos de acoso cibernético en 2024, 23 de ellos contra mujeres y 28 contra hombres. Sin embargo, los agentes de policía reconocen que estas cifras probablemente no reflejan la realidad. Muchas mujeres se muestran reacias a presentar denuncias debido al estigma, al miedo a las represalias o a la falta de confianza en los mecanismos de protección.

 

Las activistas y las creadoras de contenidos digitales se enfrentan a:

 

  • Campañas coordinadas de acoso
  • Doxxing (publicación de direcciones o números de teléfono privados)
  • Desinformación por motivos de género
  • «Porno vengativo» y contenidos sexuales falsos destinados a desacreditarlas

 

En contextos profundamente conservadores, estos ataques no solo afectan a la reputación, sino que pueden exponer a las mujeres a la violencia en el mundo real.

 

 

Malí: cuando las amenazas en línea se convierten en intimidación fuera de línea

 

En Malí, la bloguera y activista Fatouma Harber describe años de ciberviolencia:

 

«He sido objeto de insultos, troleos, amenazas, estafas y piratería informática».

 

Explica que las mujeres activistas se ven cada vez más excluidas del debate político:

 

«En el caso de las mujeres, vemos una retirada de los debates políticos. Expertas, periodistas e influencers son expulsadas del debate público. Muchas se autocensuran o abandonan las plataformas digitales para protegerse».

 

La línea entre la intimidación en línea y fuera de línea ha desaparecido en gran medida.

 

El defensor de los derechos humanos Alkassoum Yattara denuncia haber recibido amenazas anónimas y citaciones a oficinas gubernamentales tras su trabajo de documentación de abusos contra los derechos humanos. La vigilancia digital, la intimidación y la presión judicial están cada vez más entrelazadas.

 

Níger: las leyes contra los delitos informáticos como herramientas políticas

 

En Níger, el activista Moulaye Lamine describe el acoso constante en línea y las campañas de desprestigio. Su principal estrategia para hacer frente a esta situación es la desconexión:

 

«Intento no responder».

 

La bloguera Mariama Ousmane denuncia el robo de identidad a través de cuentas falsas, insultos en línea y acoso coordinado. Documenta los incidentes y los denuncia a las plataformas y a las autoridades, pero reconoce que los mecanismos de protección siguen siendo limitados.

 

Aunque Níger aplica rigurosamente la legislación sobre delitos cibernéticos, los activistas sostienen que estas leyes también pueden utilizarse de forma selectiva, a veces como herramientas políticas contra las voces disidentes.

 

Según Ousmane, la violencia digital reduce la libertad de expresión y disuade a las mujeres y los jóvenes de participar plenamente en la vida pública.

 

La desinformación y el papel de los «ciberguardianes»

 

Están surgiendo respuestas de la sociedad civil. Por ejemplo, Search for Common Ground apoya iniciativas conocidas como «ciberguardianes», actores en línea que:

 

  • Supervisan y verifican la información errónea
  • Denuncian las cuentas falsas
  • Documentan el acoso
  • Promueven la alfabetización digital

 

Estos esfuerzos de base demuestran que la sociedad civil no es pasiva, pero las protecciones estructurales siguen siendo insuficientes.

 

 

Un patrón regional: la reducción del espacio cívico en línea

 

En Malí, Burkina Faso y Níger se observan dinámicas similares:

  • Transiciones políticas y regímenes de emergencia
  • Ampliación del uso de la legislación sobre delitos cibernéticos
  • Violencia digital por motivos de género
  • Vigilancia e intimidación
  • Mecanismos de rendición de cuentas débiles.

 

 

Aunque existen leyes para combatir los delitos cibernéticos, su aplicación a menudo no protege eficazmente a las víctimas, en particular a las mujeres y los jóvenes activistas. Mientras tanto, la represión digital corre el riesgo de normalizarse.

 

 

¿Qué hay que cambiar?

 

Para salvaguardar el entorno propicio para la sociedad civil en la esfera digital de África Occidental, es urgente adoptar varias medidas:

 

  1. Fortalecer los mecanismos de denuncia y protección para las víctimas de acoso cibernético.
  2. Proporcionar financiación sostenida para la formación en seguridad digital de los activistas.
  3. Desarrollar marcos regionales para combatir la violencia digital de género.
  4. Garantizar que las leyes contra los delitos informáticos no se utilicen indebidamente para silenciar la disidencia.
  5. Promover la rendición de cuentas y la transparencia de las plataformas digitales.

 

Conclusión

 

La esfera digital en África Occidental no es solo una herramienta de comunicación, sino un espacio cívico estratégico en el que se desarrollan la participación, la disidencia y el compromiso democrático.

 

Para las mujeres y los jóvenes de Malí, Burkina Faso y Níger, las plataformas digitales siguen siendo poderosas herramientas de expresión y movilización. Sin embargo, la creciente magnitud del acoso y la desinformación pone de relieve la urgente necesidad de reforzar la protección, las redes de solidaridad y los mecanismos de rendición de cuentas.

 

Sin salvaguardias significativas, el espacio cívico en línea corre el riesgo de convertirse en otra frontera de la represión.

 

 

 

Este artículo se ha escrito en el marco del programa de becas de periodismo de Forus. Más información aquí.