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2026-02-17

Forus lanza círculos de impacto y aprendizaje para fortalecer el aprendizaje y la rendición de cuentas en toda la red

El 29 de enero de 2026, Forus lanzó oficialmente sus nuevos Círculos de Prácticas de Impacto y Aprendizaje, lo que marcó el inicio de un espacio impulsado por los miembros y diseñado para profundizar el aprendizaje entre pares, fortalecer la reflexión colectiva e intercambiar herramientas prácticas sobre impacto, seguimiento, evaluación y aprendizaje (MEAL) en las redes de la sociedad civil.

 

 

La primera sesión, que reunió a 25 participantes de 15 organizaciones miembros de todo el mundo, marcó la pauta de lo que se pretende que sea un proceso continuo y en evolución a lo largo del año.

 

«No se trata solo de medir», afirmó Arturo Cortés Barbabosa, coordinador de MEAL, Eficacia Organizativa y Proyectos Especiales de Forus, al inaugurar la sesión.

 

 

«El impacto es contextual, político y relacional. Se trata de rendir cuentas, pero también de fortalecer las redes, aprender colectivamente y mejorar nuestra acción colectiva».

 

 

El impacto como motor estratégico

 

Arturo presentó el sistema de medición del impacto de Forus, desarrollado desde 2021. Explicó cómo Forus mide el impacto en diferentes niveles —desde las iniciativas y la participación de los miembros hasta la influencia global más amplia— utilizando encuestas, comentarios cualitativos y herramientas orientadas al aprendizaje.

 

 

El enfoque está estrechamente vinculado a la estrategia de Forus para 2026-2030, que se validará en la Asamblea General de Forus en Camboya. La salud de la red, la participación de los miembros y la influencia colectiva se posicionan como dimensiones fundamentales del impacto.

 

Para apoyar directamente a los miembros, Forus compartió su Encuesta de Impacto 2025 en un formato multilingüe totalmente editable, fomentando su adaptación a diferentes contextos.

 

 

«Los círculos de práctica no son un seminario web puntual», añadió Arturo. «Son un espacio en evolución en el que los miembros definen conjuntamente la agenda y dan forma al proceso de aprendizaje».

 

Medición del rendimiento de la red en la práctica

 

Ejemplos concretos de toda la red ilustraron cómo la medición del impacto se traduce en la práctica organizativa.

 

 

Desde Nigeria, Oyebisi Oluseyi, director ejecutivo de la Nigeria Network of NGOs (NNNGO), explicó cómo su red combina indicadores cuantitativos y cualitativos para realizar un seguimiento del rendimiento.

 

«Analizamos el crecimiento interanual de la membresía, las tasas de participación, los resultados de la promoción y las métricas de participación digital, como el alcance de las redes sociales», compartió. «Pero igual de importante es recopilar regularmente los comentarios de los miembros para adaptar nuestros servicios y reforzar la confianza».

 

 

También se supervisan los indicadores de sostenibilidad financiera para apoyar la planificación a largo plazo, lo que nos recuerda que la medición del impacto debe estar en consonancia con la resiliencia de la organización.

 

Institucionalización de la colaboración y la rendición de cuentas

 

Jaeeun Shin, directora del Korea NGO Council for Overseas Development Cooperations en Corea del Sur, presentó un proceso de cinco años para construir una colaboración estructurada entre el Gobierno y la sociedad civil.

 

A través de indicadores definidos conjuntamente y evaluaciones periódicas, ambos sectores establecieron un marco común de gestión del rendimiento.

 

«La clave ha sido el diálogo institucionalizado», explicó Jaeeun. «Cuando los indicadores se definen conjuntamente, la evaluación se convierte en una herramienta de coordinación y responsabilidad mutua, en lugar de control».

 

Su intervención destacó cómo la medición del impacto puede fortalecer la colaboración en lugar de limitarse a cumplir con las obligaciones de presentación de informes.

 

Apropiación comunitaria y participación del sector privado

 

Desde México, David Almeida Zavala, de FECHAC / UnidOSC, presentó el modelo de desarrollo comunitario MIDAS, que moviliza las contribuciones del sector privado para apoyar la transformación a largo plazo impulsada por la comunidad en el estado de Chihuahua.

 

En cuatro años, la iniciativa ha llegado a más de 79 000 participantes y ha apoyado la creación de 60 centros comunitarios activos.

 

 

«El impacto no se limita a los resultados», señaló David. «Se trata de la sostenibilidad. La participación comunitaria y el liderazgo local son los que hacen que las iniciativas perduren».

 

El modelo mide el progreso utilizando indicadores reconocidos internacionalmente y alineados con las dimensiones de desarrollo de las Naciones Unidas, como la educación, las condiciones de vida y el bienestar, y desde entonces ha recibido reconocimiento regional.

 

 

Transparencia a nivel sectorial

 

Piedad Martín Sierra, de La Coordinadora ONGD en España, presentó el Informe del Sector ONG, una plataforma digital de transparencia que recopila datos de organizaciones que trabajan en más de 100 países.

 

Mediante un enfoque de periodismo de datos con mapas interactivos y visualizaciones, la plataforma permite a las organizaciones analizar y comunicar su impacto de manera más eficaz.

 

 

«Hacer públicos los datos refuerza la credibilidad», subrayó Piedad. «La transparencia no solo tiene que ver con la rendición de cuentas, sino también con la confianza y la visibilidad colectiva».

 

Mantener el impacto bajo presión

 

Los representantes de Sinergia en Venezuela, Luisa Rodríguez (presidenta) y Naiguel Baspe (coordinador de proyectos), llamaron la atención sobre la realidad de operar en espacios cívicos cada vez más reducidos.

 

Describieron los esfuerzos de incidencia para influir en la legislación restrictiva que regula las ONG y la cooperación internacional, destacando los éxitos parciales logrados a través del diálogo estratégico y las alianzas, incluida la colaboración con actores de las Naciones Unidas.

 

«Incluso en entornos muy restringidos, los enfoques coordinados en red pueden salvaguardar el impacto», explicaron, subrayando la importancia de la resiliencia institucional, la incidencia colectiva y el apoyo psicosocial para los actores de la sociedad civil que se enfrentan a una presión sostenida.

 

 

Repensar la evaluación como aprendizaje

 

Para cerrar el panel, Lilian Pioch, de Réseau F3E, ofreció una perspectiva reflexiva sobre las prácticas de evaluación.

 

«El cambio social es complejo», afirmó. «Si nos basamos únicamente en indicadores cuantitativos, pasamos por alto dimensiones esenciales de la transformación».

 

 

Animó a adoptar procesos de evaluación participativos y orientados al aprendizaje que fomenten el diálogo, la reflexión crítica y la interpretación colectiva.

 

«La evaluación no es solo una medición», añadió Lilian. «Es un espacio para el aprendizaje, la adaptación y el impacto a largo plazo».

 

 

Los círculos de práctica sobre impacto y aprendizaje continuarán después de la Asamblea General de Forus (23-27 de marzo), y se invitará a los miembros a ayudar a definir los temas y formatos futuros.

 

 

Como concluyó Arturo durante la presentación:

 

«El impacto no es un resultado estático, es un proceso colectivo. Cuanto más aprendemos unos de otros, más fuertes se vuelven nuestras redes».

 

Los Círculos de Práctica tienen como objetivo hacer que ese aprendizaje colectivo sea una realidad sostenida en toda la red Forus.