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Una perspectiva de la sociedad civil sobre cómo convertir los compromisos en materia de derechos humanos y el liderazgo de las mujeres en un cambio duradero para las comunidades de Togo y de toda la región. Esta entrevista forma parte del Programa de Becas de Periodismo «Forus».
2026-07-17
Mylène Lawson: «A menudo, es al traducir, asimilar y dar seguimiento a las recomendaciones como se consigue ejercer una influencia duradera en las políticas públicas».
— ¿Podrías dar algunos ejemplos en los que tu actuación, tu labor de defensa o tu liderazgo hayan contribuido a influir en una política pública o en una decisión gubernamental?
Una de las experiencias más significativas de mi carrera fue mi participación en el proceso del Examen Periódico Universal (EPU) de Togo en 2022. Al término de ese examen, Togo recibió 247 recomendaciones, de las cuales se aceptaron 194, que abarcaban una amplia gama de cuestiones relacionadas con los derechos humanos. Mi función consistió en ayudar a analizar estas recomendaciones y ponerlas a disposición de las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades y otras partes interesadas, facilitando su comprensión y su apropiación para que pudieran utilizarse como herramientas de defensa, seguimiento ciudadano y diálogo con las autoridades públicas. El objetivo era garantizar que las recomendaciones del EPU no se quedaran confinadas a un informe técnico, sino que se convirtieran en puntos de referencia concretos que orientaran la labor de los distintos actores comprometidos con la promoción de los derechos humanos.
Tras el proceso del EPU y las iniciativas de sensibilización llevadas a cabo por diferentes partes interesadas, el Gobierno togolés elaboró un plan de acción nacional para la aplicación de las recomendaciones, en colaboración con la sociedad civil y otros socios, y se organizaron consultas nacionales para reforzar las capacidades de quienes participan en su seguimiento y evaluación. Esa experiencia me enseñó que influir en las políticas públicas no se limita únicamente a formular recomendaciones, sino que también depende de la capacidad de hacerlas accesibles, comprensibles y utilizables tanto para los responsables de la toma de decisiones como para las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos. A menudo es en esa labor de traducción, apropiación y seguimiento donde realmente se construye una influencia duradera sobre la acción pública.
— En su opinión, ¿cuáles son los principales retos para reforzar la influencia y la participación de las mujeres africanas en la formulación de políticas públicas hoy en día?
En Togo, al igual que en muchos contextos africanos, las normas socioculturales siguen condicionando la participación de las mujeres en los espacios de toma de decisiones. A pesar de su formación, sus competencias y sus contribuciones al desarrollo, las mujeres siguen estando con frecuencia infrarrepresentadas en puestos de responsabilidad y en los órganos de toma de decisiones. Hay un dicho que se repite a menudo en nuestra sociedad: «el lugar de una mujer está en la cocina, independientemente de su nivel de estudios o de su situación económica». Aunque ese tipo de discurso suele condenarse públicamente, persisten ciertos estereotipos de género que siguen condicionando el comportamiento y los mecanismos de toma de decisiones.
A pesar de los avances legislativos y de los esfuerzos en pro de la igualdad de género, muchas mujeres siguen enfrentándose a obstáculos que limitan su acceso a puestos de responsabilidad y su capacidad de influencia; en algunos contextos, las decisiones que afectan a las mujeres siguen tomándose sin su participación efectiva, incluso en cuestiones que les afectan directamente. Otro reto importante es la falta de información y, en ocasiones, de formación: muchas mujeres simplemente no saben lo suficiente sobre los espacios en los que podrían hacer oír su voz, ni sobre los mecanismos que les permitirían influir en las decisiones que afectan a su vida cotidiana.
— ¿Qué estrategias o enfoques han demostrado ser eficaces para superar estos retos? ¿Tienes ejemplos concretos?
Creo que es esencial mantener los esfuerzos de sensibilización sobre este tema, tanto en los más altos niveles del Estado como en las comunidades más remotas, para fomentar una auténtica conciencia colectiva. También es necesario formar e informar a las mujeres a todos los niveles, reconociendo su papel fundamental en la educación y la transmisión de valores: las mujeres que ya cuentan con formación necesitan saber más sobre los espacios en los que pueden expresarse y ejercer influencia, además de recibir apoyo para convertir ese conocimiento en acciones concretas. Según mi experiencia, los enfoques centrados en el cambio de comportamiento, en lugar de limitarse únicamente a alcanzar indicadores, son los que producen los resultados más duraderos.
En mi trabajo con ADRA Togo (miembro de FONGTO), a través del programa IQUALIFE y, más recientemente, del programa PACTE, implementado en seis prefecturas de la Región Marítima (Avé, Bas-Mono, Lacs, Vo, Yoto y Zio), utilizamos un enfoque basado en el Mapeo de Resultados y la Recolección de Resultados. En el marco de este enfoque, las personas con las que trabajamos —mujeres líderes, líderes comunitarios, cooperativas (SCOOPS), responsables de la ejecución (TOM), formadores en alfabetización y grupos de alfabetización— son consideradas socios clave, y es su cambio de comportamiento, más que los indicadores clásicos de los proyectos, lo que sirve como verdadero indicador del progreso. En varias de estas prefecturas, hemos apoyado a mujeres que, al principio, asistían a las reuniones comunitarias sin atreverse a intervenir. Poco a poco, comenzaron a expresar sus preocupaciones, luego a participar activamente en los debates y, hoy en día, algunas de ellas interactúan directamente con las autoridades locales sobre cuestiones relacionadas con la educación, la inclusión social y el desarrollo comunitario.
A través del programa PACTE, hacemos un seguimiento de la evolución del comportamiento de las mujeres líderes mediante diferentes indicadores de progreso: primero, su presencia en las reuniones; después, su disposición a intervenir y participar activamente en los debates; y, en una fase más avanzada, su capacidad para iniciar ellas mismas acciones de defensa de sus derechos o participar directamente en los mecanismos locales de toma de decisiones. El método «Outcome Harvesting» nos permite entonces seguir el hilo de ese cambio, para comprender no solo qué ha cambiado, sino también cómo ha contribuido el programa a ello. En varias localidades de la Región Marítima, grupos de mujeres que recibieron apoyo a través de IQUALIFE y, posteriormente, de PACTE, han comenzado a dialogar regularmente con las autoridades locales sobre temas como la educación de las niñas, la protección infantil, los derechos de sucesión y el acceso a los servicios sanitarios. Lo que realmente marcó la diferencia no fue solo la formación, sino la existencia de espacios de expresión regulares y seguros: algo tan sencillo como una reunión periódica en la que su voz tiene un peso real puede, con el tiempo, transformar la forma en que las mujeres se ven a sí mismas como actores legítimos en el diálogo público.
— ¿Cuáles son las principales oportunidades o factores propicios que podrían reforzar aún más el liderazgo y la influencia de las mujeres en los espacios políticos actuales?
En mi opinión, las tecnologías digitales y las redes sociales son hoy en día poderosas herramientas de movilización: permiten a las mujeres compartir sus experiencias, sensibilizar a la opinión pública e interactuar directamente con los responsables de la toma de decisiones sobre cuestiones que afectan a sus comunidades. Los enfoques participativos, como el mapeo de resultados, también ofrecen valiosas oportunidades para poner de relieve las contribuciones de las mujeres: se centran en el cambio de comportamiento y en las relaciones de influencia, lo que permite que se reconozca debidamente un progreso que a menudo pasa desapercibido en los sistemas tradicionales.
Mylene Lawson es una profesional versátil y motivada que lleva más de 12 años trabajando en el ámbito del desarrollo social como parte del equipo de FONGTO (Red Nacional de ONG de Togo). A través de su trabajo con ADRA Togo en los programas IQUALIFE y PACTE, ha ayudado a mujeres líderes de toda la Región Marítima a desarrollar las competencias y crear los espacios necesarios para participar e influir en la toma de decisiones a nivel local. Mylene Lawson formó parte del Programa de Desarrollo del Liderazgo de Forus en 2025.